jueves, enero 27, 2022

El viaje de la obra maestra de Valdés Leal

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Sobre lienzo de Valdés Leal se accede directamente a través de la ventana de los milagros. En ellos no se muestra nada igual que se muestran las cosas del mundo. Hay algo completamente nuevo y esto solo se revela cuando la vista aquí se resguarda. Esto sucede con dos lienzos. Las Postrimerías (‘En un abrir y cerrar de ojos’ y ‘El fin de la fama mundial’), quizás la más exitosa de las representaciones de vanitas barrocas que cuelgan, casi como una advertencia de la fugacidad de la vida, a la entrada de la iglesia de St. Hospital Benéfico de Sevilla.

Reubicación desde «El fin de la fama mundial» El Museo de Bellas Artes de Sevilla marca la cuenta atrás de la exposición Valdés Leal (1622-1690), que servirá para conmemorar el cuarto aniversario del nacimiento de pintores y escultores. La exposición, que abrirá sus puertas en las próximas semanas, reúne un total 85 piezas (lienzos, esculturas, grabados y dibujos, pero también libros y menaje de Londres, París, Hamburgo, Barcelona, ​​Madrid y numerosas ciudades andaluzas como Córdoba, San Roque, Málaga, Jaén y Sevilla).

La operación de descenso del emblemático cuadro de Valdés Leal, que se encuentra en lo alto de una de las paredes laterales del sotocoro, se realiza con precisión y a una determinada velocidad. Es un baile calculado de técnicos y trabajadores bajo la supervisión de la comisaria Marisa Caballero-Infante, encargada de gestionar el patrimonio y la cultura de la Cofradía de Santa Caridad, quien enfatiza la peculiaridad que tiene el lienzo –que había abandonado el templo solo cuatro veces desde su ejecución 1671-1672, es decir, hace 350 años– Se ancla a la pared «mediante barandillas colocadas en el siglo XIX».

En el suelo, la obra de Valdés Leal descansa sobre plataformas de dos ruedas.

Una vez en el suelo, la obra, con un peso aproximado de 90 kilogramos, dado el marco superior de Bernard Simón de Pineda, descansa sobre dos plataformas con ruedas que sirven a los operadores para llevarla a un cajón específicamente diseñado para sus dimensiones: 2,20 metros. 2,16 metros de alto y ancho, y diseñado para evitar vibraciones y movimientos durante Viaje en camión desde la Iglesia de la Santa Caridad hasta el Museo de Bellas Artes de Sevilla, ubicaciones a solo 2,3 kilómetros de distancia.

La exposición ‘Finis gloriae mundi’ es, sin duda, uno de los grandes atractivos de la exposición conmemorativa 400 años de Juan de Valdés Lealo. Es, sin duda, una de sus obras más famosas y, junto con ‘In ictu oculi’, es responsable de la identificación errónea del artista con lo macabro y el entierro hasta el punto de que a veces se le describe como un ‘pintor de muertos’. cuando el pintor se limitó a trasladar magistralmente al lienzo el pensamiento de Don Miguel Manara, quien se incorporó a la Cofradía de Santa Caridad tras una sólida conversión personal en 1661.

Mañara, que emprendió una intensa campaña artística para honrar el culto de la iglesia hospital y difundir el mensaje de la corporación (Murillo, Pedro Roldán, Bernardo Simón de Pineda …), eligió a Valdés Lealo por su capacidad expresiva, como visual. la crudeza y el impacto emocional estaban en consonancia con lo que pretendía con estos lienzos: eliminar la conciencia del espectador, advertirle del final cercano, como revela ‘En un parpadeo’La muerte de la mano izquierda lleva el ataúd junto con el cabello y la mortaja, mientras que la mano derecha apaga repentinamente la vela.

por su parte, «El fin de la fama mundial» Muestra el interior de la cripta funeraria con la luz de una pequeña ventana que permite ver cadáveres en descomposición. En primer plano, el obispo comienza a ser devorado por gusanos, y el caballero de la orden de Calatrava, a la que pertenecía el propio Mañara, yace con signos de muerte en el rostro. Al fondo, más huesos humanos se amontonan en un lío junto a búhos y murciélagos, animales que viven en las sombras y que refuerzan la dramática alusión a la muerte aquí.

Sobre la lúgubre escena, la mano herida de Cristo sostiene una balanza en la que se pesan las buenas acciones contra los vicios, simbolizada en el panel izquierdo por varios animales. Las buenas obras están plasmadas en los instrumentos de penitencia, el pan, los libros de oraciones y los rosarios, todos coronados con un corazón ardiente por el anagrama JHS, que simboliza el amor ardiente de Dios, tal como aparece en el emblema de la Hermandad. . Las inscripciones se leen frente al recipiente de pesaje. ‘Nada mas y nada menos’.

Esta pintura, junto a su compañera, creó una rica literatura, destacando la efectividad de las pinturas creadas por Valdés y concebidas por Mañara, como señala el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Tanto es así que Ceán Bermúdez recogió a principios del siglo XIX un comentario en el que destacaba la influencia de esta obra: “Cuando Murillo vio el lienzo de cadáveres, ubicado en la propia iglesia de Caridad, le dijo a D. Juan de Valdés, quien lo pintó: Amigo, no puedes mirar esta imagen excepto con las manos en la nariz …«.

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