jueves, enero 20, 2022

Carlos Cano: artista, granadino, universal

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Estos días son veinte años después de la muerte de Carlos Kano, Granada, artista andaluza y universal. Como Lorca. Como Morenten. Como Ganivet. Carlos Cano es tan polifacético que sus cenizas se reparten entre su Granada natal, Cádiz y La Habana. Tan polifacético que nació por segunda vez en Nueva York, en la provincia de Granada, dijo. Tan universal que, junto a Enrique Morente, llevó su Canción al Manifiesto por el Sur de París. Tan universal que su conciencia andaluza se fue forjando durante sus estancias en Suiza, Holanda y Alemania, con la nostalgia de los emigrantes y la amargura de la injusticia.

Carlos Cano, quien recibió Medalla de plata de Andalucía en 1989 y póstumamente el reconocimiento como El amado hijo de Andalucía en febrero de 2001, tres meses después de su muerte a los 54 años, se confirmó que «ser andaluz es lo que debo ser». Justificó tradiciones casi olvidadas con su música. de su tierra, como la hierba popular, la murga, los tangylos y la copla, «que no es canto ni español, sino copla y andaluz», dijo. Y compuso, inspirado en la lectura de los textos de Blas Infante y la Asamblea de Ronda de 1918, «Verde, blanca y verde», que se convirtió en himno en años de excusa autónoma.

Nacido en Granada, en el Realejo, el 28 de enero de 1946. En 1968, compuso su primera canción «La miseria», en la que describe a grandes rasgos la realidad de Emigrantes andaluces. Él era uno de ellos, ya que solo tuvo que irse a Suiza, Holanda y Alemania a los 18 años para encontrar un trabajo que España no tenía. Trabajó como camarero, como ayudante de cocina, haciendo faroles para cementerios en Suiza, en la imprenta alemana Der Spìegel y como marinero en el puerto de Rotterdam, antes de decidirse a dedicarse por completo a la música.

Carlos Kano era un revolucionario A su manera. Popularizó el Manifiesto de la Canción del Sur junto con Juan de Loxa y Antonio Mata, tres años antes Carlos Arias Navarro, entonces alcalde de Madrid, lo declaró persona non grata en la capital española en 1972, tras rendir homenaje a Lorca con el apoyo de la UNESCO en París. En el Acta de París, donde se presentó con un colega de Granada Enrique Morente el manifiesto coincidiendo con los hispanos Ian Gibson y el cantante y compositor Louis Llahlo que le animó a dedicarse a la música a tiempo completo.

Su primer disco lo grabó en 1975 con la serie GONG, de Movieplay, dirigida por Gonzalo García Pelayo, que dio voz a un equipo de artistas que había cerrado las puertas de otras discográficas. Banda de rock andaluza Triana ya había grabado su primer y mítico disco, pero también los chilenos Víctor Jara y Violeta Para habían grabado con García Pelayo Recuerdo canciones de Amanda e Inéditas respectivamente. El primer álbum de Carlos Kano fue lanzado en 1976 bajo el título Hardly. Incluye canciones como «La miseria», «El Salustiano», «Aleluya» (escrita con Antonio Mata) y «Verde, blanca y verde».

Sus primeros discos son con carácter político enfatizadoaunque nunca ha jugado en ningún partido. Su abuelo fue asesinado a tiros al inicio de la Guerra Civil, y Carlos Cano, con su voz y su guitarra, gritó en los últimos años de la dictadura de Franco y durante la transición a una España democrática que estaba dando sus primeros pasos, y reivindica el resurgimiento de la identidad andaluza casi absorbido durante el franquismo y la consecución de la autonomía de Andalucía. José Antonio Labordetta, cantautor y diputado aragonés, dijo a Kano que «para mí y para toda una generación nos ha encontrado una Andalucía desconocida, reivindicativa, solidaria, lírica, épica y divertida».

Escribió su «Verde, blanca y verde» en 1973, inspirado en las ideas andaluzas de Blas Infante y tras reunirse con un pueblo andaluz declarado, como Diego de los Santos o el periodista Antonio Burgos, con quien mantiene una amistad muy profunda. Él mismo aseguró que «nunca he tenido una lucha política. A veces me he dado cuenta de que tengo cosas que son anarquistas, otras más bien conservadoras, y algunas son propensas a lo progresista y revolucionario, es decir, a la confusión», dijo. Juan José Teles en su libro Carlos Cano. Historia musical de Andalucía. «Pero sobre todo, me siento y me defino como una persona capaz de comprender los problemas humanos, sin color, raza o religión», dice, para quitar la confusión.

Así, en 1980, formó parte del elenco que lo acompañó. Imagen de reemplazo de Raphael Escuredo en la campaña del «sí» en el Referéndum 28-F, conocida como Tour historico. Kano y Manuel Gerena, que encarna el compromiso político de los artistas, pero también Camarón,, Pierna negra,, Alameda,, Silvio,, La tableta y regocijándose Maria jimenez.

Carlos Kano, durante una actuación (Foto: EFE).

Sumérgete en las raíces de la música andaluza

Al disco A apenas le siguieron A la luz de los cantares (1976), Crónicas granadinas (1978), De la luna y el sol (1980) o El gallo de Morón (1981), en los que siguió sumergiéndose en las raíces de la música popular andaluza y el despliegue de la influencia de los poetas quien lo hizo antes que él, por ejemplo Lorca, Alberti, Machado e incluso el rey Al Mutamid. Su música se trasladó luego al otro lado del Atlántico (obras como «If All Doors Were Open» de 1983 o «April Moon» de 1988), aunque nunca olvidó sus raíces. Y finalmente, copla.

Carlos Kano salvó la canción del «secuestro» al que la había sometido la dictadura. Lo desempolvó y publicó Cuaderno de coplas (1985) y Quédate con la copla (1987), que incluía la canción «María la portuguesa», otra de sus canciones más famosas. Entiende los versos como una forma de memoria. «No me da vergüenza cantar verso. Sin Fala, Albéniz y Turín, el fenómeno del maestro Quiroga no habría sucedido. Lo mismo ocurre con García Lorca. Sin sus canciones y poesía, Rafael de León no habría existido». «Para cantar a un policía», Él dijo, «Necesitas memoria y los jóvenes no la tienen».

Carlos Kano sigue grabando discos como Through Oblivion (1986), dedicado a Luis Cernuda, Ritmo de vida (1989), acompañado por primera vez por una orquesta sinfónica, Mestizo (1992) y Forma de ser (1994), esta última antes de ser operada en el Hospital Mount Sinai de Nueva York por Aneurisma aortico. Tras recuperarse de esta intervención, publicó Algo especial (1996), donde reinterpretó sus propias composiciones, y El color de la vida (1996), en el que incluyó sus «Habaneras de Nueva York».

Sus últimas obras son Divan del Tamarit (1998), dedicada a la obra homónima de Federico García Lorca, que coincide con su nombramiento por La UNESCO, Qué «Artista por la paz»; La copla, memoria sentimental (1999) y Sobre los perdidos y otros poemas, publicados el mismo año después de su muerte, y en los que se sumerge en el universo de versos durante la Segunda República.

Su última presentación pública fue el 22 de noviembre de 2000 en un acto celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Unos días después, el 28 de noviembre, tuvo que ser intervenido nuevamente de forma urgente al reproducirse el aneurisma. Dentro de unas semanas, el 19 de diciembre, cuando parecía haberlo superado, murió.

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